jueves, 29 de enero de 2026

A veces al cerrar los ojos, me imagino en otro lugar. Desde chica me imagino vagando. Es frío, el sol se ve dorado, la luz cae sobre la colina. De un lado son colinas con unos cuantos árboles, grandes y esparcidos. Del otro lado es un acantilado. Esta en pico y me siento en la orilla, desde ahí veo el mar, enorme y azul tan oscuro que parece infinito. A veces camino por el campo, hay pocas flores, y son pequeñas. Oigo los pájaros cantar en la mañana. Siento la brisa y me quema la nariz el aire frío. Nunca he "ido" de noche, casi siempre es el amanecer. Siento frío, el aire en la cara, congelando mi piel. Y pese a que estoy completamente sola, no tengo miedo, me siento segura. En paz. Desde un poco más abajo subo hasta el acantilado, contrario al sol. Observo el mar, oigo el cantar de las aves, respiro y me siento tan viva como nunca antes. Siento ese vértigo, ese que te hace querer caer y ya. Me siento en la orilla, siento un cosquilleo por el deseo de caer. Pero no lo hago, se siente más agradable ignorarlo y solo saber que esta ahí.

Nunca he ido en verdad. Solo al cerrar los ojos ahí estoy. Siempre visto lo mismo aunque no se que es. Tampoco se si soy yo. Solo siento la paz. La tranquilidad. Un día planeo ir y tal vez vivir ahí. O por fin saltar...

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